Puedo ponerme humilde y decir que no soy el mejor
que me falta valor para atarte a mi cama
Puedo ponerme digno y decir toma mi dirección
cuando te hartes de amores baratos, de un rato me llamas
Y si quieres también puedo ser tu trapecio y tu red
tu adiós y tu ven, tu manta y tu frío, tu resaca, tu lunes, tu hastío
O tal vez ese viento que te arranca del aburrimiento
y te deja abrazada a una duda, en mitad de la calle y desnuda.

1. Ir cada semana al cine. Ir ya es bueno, buscar algo lindo que ver, visitar cines pequeños.
2. Visitar amigos. Cada semana un amigo si se puede. Planear visitas.
3. Escribir cartas de amor:  ser marchantiana ( I only write love letters).
4. Dejar de trabajar en lo que molesta (porque de verdad no es necesario).
5. Ver dibujos animados.
6. Leer, leer, leer, sin presiones.
7. Planear viajes y vacaciones.
8. Recordar buenos días pasados.
9. Salir a bailar.
10. Ser irigariana: “amar (a) ti”.
11. Buscar canciones lindas y dejar que alguien las busque por ti.

Escribo que hay demasiado amor en mi vida. El amor ha podido conmigo.

Y figúrense que en las 20 + 6 veces que he creído estar enamorada, el amor no ha sido nada, ni siquiera una cascada, no me ha inundado desde la cabeza hasta los pies, y no, no, no he caído en el amor, yo no se que es eso de fall in love.

Cada vez que el (supuesto) amor se acaba, lo desconozco, lo rechazo, no sé lo que significa.

Mis sobrinos siempre saben contraatacar – y ganar – si de ideología y moralidad se trata:

Vicente (3) v/s Karen (26).

V: ¿Qué son esos papelitos de colores en tu libro, Karen?
K: Banderitas
V: ¿Para qué son?
K: Para marcar las partes que más me gustan.
V: Dame una, mira, tienes muchas.
K: Sí, pero no las que están en el libro, saca de esas nuevas y sólo 2 porque son muy caras.
V: Pero yo quiero éstas, mira, tienes muchas poh.
K: Las del libro no, se me va a olvidar esa parte que me gustaba si la sacas, yo no quiero que pase eso.
V: Una sola, mira. Sólo una de éstas que hay acá. Una de cada color. Tienes muchas en el libro.
K: No, Vicente. Dije que no.
V: No quieres compartir. Las cosas se comparten con los amigos.

Marcador:
Vicente – 1
Karen – 0

Creo que nosotros estamos mucho más allá de la muerte.

Ya no me queda corazón.

Porque los extremos del mismo ser no se tocan.

Para Andrea, Enrique Lihn.

Una sola será mi lucha
Y mi triunfo;
Encontrar la palabra escondida
Aquella vez de nuestro pacto secreto
A pocos días de terminar la infancia.

La colorina.

Mi madre murió en el momento en que yo nací, y así, durante toda mi vida, no hubo nunca nada entre yo y la eternidad; a mi espalda soplaba siempre un viento negro y desolado.

La autobiografía de mi madre, Jamaica Kincaid.