¿Qué pasa con el nombre propio? Por cierto, nadie salvo Dios sabe de su Verdadero Nombre, nadie salvo Dios, tiene un Nombre Propio; ser Su Nombre es la definición misma de Dios. Total propiedad, soledad, desolación, Dios muere en el instante mismo en que El mismo se nombra a Sí mismo, divino fatal instante -nulidad de su falta, otro que no le falta. Pues todo nombre no “es”, opera. Opera como contrato, como cálculo económico, como préstamo: archi-contrato, archi-economía- prestados nombres, Paz me presta su nombre.
Amor de Errázuriz fotográfo, Patricio Marchant.
para mí, entre nosotros dos, para nosotros dos, para siempre, tu inventado nombre (será …)